*NSYNC
Sobre las viviendas VM de PLOT (BIG+JDS)
Pasajes de Arquitectura y Crítica #86, 2007


Fotografía de Nicolai Müller.

Acostumbrados a tratar el tema de la vivienda de manera constante en nuestra profesión, uno debería mantener un cierto grado de sospecha ante un edificio como las viviendas VM. Bloque residencial de 230 viviendas situado en un nuevo barrio periférico al sur de Copenhague, fue el primer edificio de viviendas construido en la zona. Su aspecto singular y orgulloso lo presenta al margen de la mayoría de las referencias que poseemos en este campo. Su geometría general, el colorido destacado en muchos de sus espacios y su imagen definitivamente desenfadada le hacen formar parte inmediatamente de la cultura popular. POP en el más amplio sentido de la palabra (y no solo en el estético, que también). Es arquitectura hecha para gente corriente y no para Arquitectos (grave error cometido demasiadas veces). Arquitectura hecha para disfrutar.
Pero esto no parece suficiente para satisfacer nuestra enorme curiosidad. Podríamos suponer que si no existe contexto, entonces somos libres para experimentar nuevos esquemas y por tanto conseguir los ansiados resultados inesperados, y esto podría dar una respuesta tranquilizadora a su singularidad. Pero lo que en principio parece una ventaja, no lo es tanto cuando el proyecto real se desarrolla en un contexto virtual: leyes urbanísticas y restricciones que hacen referencia a un paisaje aun no existente son las únicas variables que entran en el juego urbano.
Situaciones parecidas ocurren a lo largo de la geografía española y me temo que también en el resto de Europa. Son nuevos y extensos paisajes habitables ajenos a la ciudad y situados en base a las nuevas redes de transporte colectivo. ¿Cómo actuar ante una situación como esta? Plot (BIG + JDS) decidió utilizar lo único con lo que contaban en aquel momento (normativas) en la búsqueda de nuevas reglas para una nueva forma de habitar. Un proceso que se muestra revelador de una manera de pensar basada en la permanente relación amor-odio entre lo simple y lo complejo. Una historia que muestra cómo lo simple se puede transformar en complejo o cómo lo complejo puede ayudar a mantener lo simple.

NATURALMENTE SIMPLE.

Observando los diagramas de deformación y las maquetas de generación del proyecto, uno se encuentra ante los restos de una dura batalla: cómo buscar una geometría óptima para las viviendas cumpliendo con los requerimientos urbanísticos. En este caso, la normativa exigía la construcción de las cuatro esquinas del solar y unas determinadas alturas en cada una de ellas. Como es lógico, el esquema parecía imponer el bloque cerrado de manzana. Pero, ¿qué ocurre cuando añades nuevas reglas superpuestas a las anteriores? Reglas que se ocupen del bienestar de la vivienda ínter seccionadas con las que se ocupan del “bienestar” de la ciudad.
Plot planteó una nueva ley: maximizar las vistas. Con este nuevo y simple factor, el esquema del bloque cerrado empezó rápidamente a modificarse. Las máximas vistas proporcionan varios efectos beneficiosos al organismo. Las viviendas tenían vistas al paisaje y no al resto de apartamentos, y el sol de la mañana y tarde podría entrar en el “patio” de manzana.
Todos los esquemas estudiados durante el proceso están basados en esta simple premisa. Bloques, cruces… se utilizaron como esquemas básicos para la generación de la planta del proyecto. El diagrama finalmente elegido, responde exclusivamente a lo necesario y excluye lo innecesario dando al conjunto una base sencilla que se hará más compleja según se añaden los factores urbanos tales como las alturas reglamentarias.
Esta organización permite, casi como explican las leyes de la psicología de la Gestalt, rellenar el vacío y reconocer el diagrama básico. Es decir, seguimos entendiendo ambos edificios como un conjunto, como una pieza completa unida por el vacío creado entre ellos. Es la negociación formal entre ambas partes la que permite la percepción intuitiva de la unidad.
En este proyecto, la nada es importante. El vacío (el patio) entre las piezas, es el ingrediente secreto. Los edificios carecen de fachada al patio y el espacio se entiende abierto y recogido al mismo tiempo. Aquí, el entorno toma la delantera y se impone sobre los edificios. Se construye un ambiente más que un espacio. Si a veces la forma sigue a la función, la emoción aquí puede seguir a la forma.

NECESARIAMENTE COMPLICADO.

Cuando tratamos de organizar un sistema, parece que nuestro deseo sea simplicarlo lo máximo posible. Hacer comprensible lo que podría no serlo o al menos dar pistas que permitan apreciar el conjunto. Pero cuando la organización viene impuesta por agentes externos, entonces el efecto puede ser el contrario.
El esquema básico en planta de las viviendas VM se convierte en complejo por el diseño urbano. Las diferentes alturas definidas por el contexto transforman los volúmenes ideales en bloques con cubiertas escalonadas (M) y en pendiente (V) y generan diferentes tipos de viviendas a lo largo del conjunto.
Es como si fuese un juego de contrarios. Ante situaciones complejas (véase respuesta al contexto urbano) atacar con simples diagramas; ante cuestiones aparentemente simples utilizar soluciones complejas. Desde la arquitectura moderna hemos creído en los espacios neutros como situación óptima ante la vivienda colectiva. Un mismo espacio se puede utilizar de múltiples maneras, luego utilizamos la repetición como manera de abarcar todo el espectro social. Pero si la vida es mucho más compleja de lo que los arquitectos podemos hacernos cargo, ¿por qué no apoyar esa idea de individualidad, el deseo de diversidad con nuestras propias herramientas?
Las viviendas VM ofrecieron esa oportunidad a sus compradores, pudiendo elegir entre más de 80 tipologías diferentes. Cada vivienda aparece como un bloque deformado tridimensionalmente que puede ocupar desde una hasta tres plantas y siempre manteniendo la doble orientación. Su agrupación en los diferentes bloques se muestra como una partida de Tetris o una construcción de Lego. Y no es algo perceptible solamente en los diagramas. La fachada de ambos bloques se muestra como secciones del propio edificio, mostrando lo que ocurre en su interior. La complejidad la proporcionan los propios habitantes con las múltiples maneras de ocupar los múltiples espacios. Como explicaban los propios componentes de Plot, el proyecto es un cúmulo de pequeños cubos de vida danesa. Esta situación de escaparate habitado se genera en gran parte por las necesidades lumínicas de los países escandinavos, y no como una mal-entendida reinterpretación de la arquitectura holandesa de los años 90.
Vidrio y aluminio anodizado se usaron como únicos materiales básicos de fachada, como una nueva manera de contrarrestar la complejidad espacial mediante la simpleza material. Aunque esto no evita tener un poco de diversión y permitirse el lujo de realizar un collage lleno de color de piezas de gres con los rostros de los clientes en las entradas. Toda una declaración de intenciones en el rescate del olvido del grado justo de frivolidad
Este juego de ping-pong entre sencillez y complejidad permanente en los proyectos de Plot y por lo que yo se, aun en vías de desarrollo en BIG, nos enseña de alguna manera cómo escapar de nuestras comúnmente arraigadas restricciones. Porque encontrar el equilibrio entre ambos factores es difícil, hace más necesario que nunca buscar nuevas fórmulas para situarse en medio. Para descubrir y apreciar las diferencias. Para poner en común mas que para separar. Como dice Bjarke Ingels, co-fundador de Plot y fundador de BIG “algunas veces somos esclavos de la invención, y otras veces nuestra preocupación es puro arte. Nosotros intentamos juntas ambas situaciones”.
¡Larga vida al nuevo equilibrio!

*. Este artículo esta lleno de ideas y reinterpretaciones arquitectónicas de algunos pensamientos de John Maeda en su libro “The Laws of Simplicity” (MIT Press, 2006)