Mercat de Santa Caterina
Sobre la construcción de la obra de EMBT | Enric Miralles - Benedetta Tagliabue | Arquitectes associats
Pasajes Construcción #5, 2005


Fotografía de Roland Halbe.

El proyecto es un concurso que se ganó en 1996. La idea original siempre se ha mantenido en los tres proyectos ejecutivos que se han realizado. Conservar las fachadas originales del mercado y realizar una gran cubierta que realmente flotase sobre la estructura original, dejando un espacio libre de pilares para después distribuir el mercado. Este proyecto ha tenido varias variaciones. La marquesina que ahora está siendo objeto de debate sobre si al final se construirá realmente o no, nacía de la avenida de Francesc Cambó y se transformaba en cubierta. La parte de atrás era distinta, más densa en la zona de cubierta. Durante la fase del primer ejecutivo, se fue desarrollando esta idea. Pero lo más importante fue que durante este ejecutivo, se pasa al proceso de demolición del mercado antiguo que duro 2 años (que siguió funcionando mientras se desarrollaba el proyecto). Al demoler el mercado, se descubre que realmente todo el solar está cubierto de ruinas. Se sabía desde un principio que existían ruinas del convento y de la antigua iglesia de Santa Caterina. Es más, ya existía desde un principio un plano en el que se superponían las plantas del nuevo mercado con las trazas del antiguo convento e iglesia. Pero no se sabía el estado de estas ruinas. Realmente son los cimientos de estas estructuras, mezclados con los del antiguo mercado y sus instalaciones.
El proyecto se paraliza durante dos años porque los arqueólogos necesitan estudiar y medir las ruinas y llegar a un acuerdo sobre qué hacer con ellas. En el primer ejecutivo la zona donde se encuentran las principales de las ruinas ya estaba sin edificaciones (como una plaza), ya que al superponer los planos era esta la zona donde estaban los ábsides principales, lo que nos hacia suponer que está era la zona mas importante. Y efectivamente los arqueólogos descubrieron que está era la zona de mayor valor histórico (en la que se expresaba de manera mas clara el desarrollo desde la primera capilla del siglo XIII hasta la que finalmente se convirtió en la iglesia de Santa Caterina que estaba unida a un convento (que realmente no tenía tanto valor arquitectónico)).
Es en este momento en el que la Generalitat y el Ayuntamiento llegan a un acuerdo de mantener esta esquina como explicación de esta situación. Esto desbloquea el proyecto, pero obliga a incluir este nuevo descubrimiento como parte importante en el desarrollo del nuevo mercado. Durante este tiempo el barrio empieza a generar nuevas necesidades que solo tienen cabida en este nuevo espacio ganado al lugar: la recogida de basuras, generación de un supermercado y restaurante… La zona central se conservaría como mercado tradicional y los laterales serían ocupados por estos nuevos usos comerciales. A su vez, el parking, que originalmente ocupaba todo el subterráneo tenía que reducirse sensiblemente para poder acoger tanto la nueva zona de ruinas, como la central de recogidas de basuras. El resto se mantiene como el primer proyecto. Realmente existían al final cinco clientes que convergían en un solo proyecto y a los cuales había que atender por separado.
El espacio central del mercado esta dedicado exclusivamente a los vendedores del mercado, unas estructuras metálicas y unas cubiertas que proporcionar una pequeña unidad al conjunto, aunque cada uno de ellos dispondrá de su espacio que podrá organizar individualmente.
Una vez comenzada la excavación el mayor problema han sido las ruinas… Los arqueólogos querían dejar toda la zona de las ruinas abierta, algo a lo que nosotros nos negábamos ya que esta zona servia de espacio publico conector de todas las pequeñas calles que convergían en esta gran plaza. Aún a día de hoy no se sabe si estas ruinas tendrán acceso público o no (y por lo tanto cual será la manera de acceder a ellas)… de todos modos, la construcción de la cimentación y el parking se realizó mediante la construcción de grandes pantallas de hormigón que delimitaban la zona de arqueología, de modo que el proyecto podía avanzar sin que los restos interfiriesen con el proceso de la obra… es este año cuando se ha permitido la cubrición de estas ruinas a condición de generar unos grandes lucernarios y más adelante estudiar cuál será el acceso a estas ruinas… lo importante de esto es que no se podía excavar y quitar la ruinas sin la presencia de los arqueólogos, lo que ralentizaba la obra… debido a esto, primero se realizaban las pantallas de hormigón y luego se quitaban las ruinas, lo que llevaba a aparición de ciertas ruinas incrustadas en el mismo hormigón… es en esta fase en la que los arqueólogos iban clasificando las ruinas y llevándolas a la zona franca donde se han almacenado las piezas con valor histórico… algunas de estas piezas se utilizarán en los acabados de la fachada a la calle Colomines…
Estas pantallas están retrasadas con respecto a la fachada del mercado original unos 80 centímetros para liberarse de la cimentación original y este espacio ha sido utilizado para generar una galería perimetral de instalaciones y de aire acondicionado (ya que todo discurre por un suelo técnico)… una vez realizadas estas pantallas, se comenzó con la realización de las dos plantas de parking subterráneo, que estaban por debajo del nivel freático… algo también muy complejo fue la extracción del agua para poder avanzar en la obra, sobre todo en la zona de tratamiento de residuos, que es la que se encuentra a una cota menor, y donde se colocaron unas bombas de extracción, dos de las cuales seguirán funcionando permanentemente.
El nuevo parking es un parking que se adhiere a uno ya existente y al cual se accede desde la plaza de la catedral. Este antiguo parking ya tenía sus propias pantallas de contención que hubo que interrumpir en el punto de conexión que se encuentra debajo de la fachada de la calle Cambó (la fachada principal) y es precisamente este punto el único en el que la estructura del mercado original tuvo que se demolido y que posteriormente se reconstruyó exactamente igual que el proyecto antiguo.
Sobre el nivel cero se construyen mediante un cambio de sección los siete pilares de hormigón que soportan las dos vigas de hormigón postesado de 43 y 72 metros, dos de los cuales son empotrados (los centrales) y el resto articulados. Estas vigas postesadas, que forman el primer tipo de vigas de la cubierta, son paralelas a las calles Pellicer y Freixures y se hicieron in situ con un encofrado de tablero fenólico para después postesarlas.
El segundo nivel de vigas está conformado por las celosías que fueron recuperadas del antiguo mercado y rehabilitadas y saneadas en taller. Casi el 70% de estas vigas son realmente las originales mientras el 30% restante tuvieron que ser realizadas de nuevo de la misma manera que las anteriores. El apoyo de este conjunto de vigas ha sido alterado con respecto a la estructura antigua aunque su posición en planta es la misma; es decir, estas vigas, que originalmente apoyaban en dos muros de carga paralelos (cuya disposición formaban un mercado de tres naves longitudinales paralelas entre si), pasan ahora a apoyar en el muro que se ha mantenido (apoyadas a una ménsula de acero anclada a la fachada) y en la viga postesada de hormigón (mediante unas estructuras llamadas “crestas de gallo” y un tirante metálico) que hace las veces del antiguo muro de carga interior del mercado, permitiendo la continuidad espacial interior de la que hablábamos al principio. Su función ha pasado de ser principalmente estructural para convertirse en un elemento de transición entre lo antiguo (el muro de fachada) y lo nuevo (la cubierta ondulante).
El tercer nivel son unas estructuras metálicas tensadas que llamamos “Cresta de gallo”, que son unos elementos dispuestos cada tres metros que cumplen la función de soportar unos arcos de madera casi planos (que son la parte lateral de la cubierta ondulante) y las antiguas cerchas de madera.
La cubierta está formada por distintos arcos de madera que están unidos por otras vigas metálicas llamadas Vigas tipo V, que parecen formar un origami según se van ocultando o mostrando a lo largo de la cubierta, o a veces son tubos y otras veces son chapas. Estas vigas se fabricaron en el taller de Caldelsa y se traían en tramos de once o doce metros y su colocación era muy precisa porque formaban la pendiente en sentido longitudinal sobre las cuales se apoyan los canalones. En el taller se tuvo que hacer un simulacro de las pendientes para poder realizar estas vigas
Todo esto conforma el conjunto de la sección transversal de la cubierta definida cada tres metros. Estos arcos, a pesar de que en obra se agruparon como en cinco tipos básicos, realmente son cada uno de ellos distintos (que es lo que permite la variación longitudinal de la cubierta) La construcción general de la cubierta fue problemática incluso en la búsqueda de proveedores que fuesen capaces de generar todos los elementos de los cuales estaba formada. Un ejemplo: por un lado la estructura metálica se realizó en Barcelona, mientras que la de madera se hizo en Sevilla por una pequeña empresa de maneras casi artesanales y cuyo remplanteo tuvo que realizarse de manera exhaustiva. Esto nos llevo a una realización de la obra no estrictamente por fases, sino que dependíamos del abastecimiento de estas vigas que se iban generando de una manera más o menos lenta debido a su complejidad geométrica. Por ello, algunas partes de la cubierta parecían estar prácticamente acabadas mientras que otras parecían que no habían hecho más que empezar.
Sin embargo, casi la primera parte de la cubierta que se construyó fueron los tres arcos tensados (tensado que se hizo de manera progresiva según iba avanzando la obra y cargando la viga) de 40 metros de luz, ya que de ellos cuelga gran parte de la cubierta (debido a que no existen pilares intermedios) y son los que permiten que la cubierta parezca suspendida en el aire Estos arcos, a veces están bajo la cubierta y otras están sobre ella de manera que su impacto desde la vista interior sea el menor posible. Se estudio bastante la posibilidad de eliminar estos arcos para que la cubierta “volase” completamente libre pero la solución estructural sin ellos era demasiado compleja, lo que nos llevaría a un desarrollo del proyecto de ejecución mucho mayor y nos impediría la solución de láminas de madera tan liviana como ocurre en el proyecto actual. Se transformaría en una solución mucho más potente, algo así como una lámina de hormigón que se ha visto en algunos proyectos.
Sobre estos arcos se apoyan las correas mediante un perfil metálico que permiten cierta tolerancia para poder conseguir un plano de acabados bastante uniforme entre dos secciones de arcos que en algunos casos son realmente muy diferentes entre sí. Sobre estas correas colocamos dos capas de madera. En el proyecto ejecutivo pensábamos poner estas capas de madera de un grosor mayor al definitivamente elegido, pero una vez en obra, nos dimos cuenta que los arcos tenían unos radios muy pequeños que no permitían curvar estas capas de entablillado sin que se rompieran por lo que optamos por utilizar cuatro capas de madera más fina que se pudieran curvar y que permitieran también su machihembrado. Son capas dispuestas entre si a 90 grados sobre las cuales se colocaron unos rastreles de 4x4 mm, entre ellos la lana de roca y sobre ellos a su vez una nueva capa de dos laminas de madera. ¡Son en total 5.000 m2 de ir y venir con las capas de madera!
Sobre todo esto se colocó la capa de impermeabilización, que fue un elemento que se fue investigando (ya que sería una superficie también de 5000 m2) según iba progresando el proyecto. En laboratorios de la universidad se hacían ensayos de su resistencia y al final se decidió por el Sikabond armado con fibra de poliéster, que impide que el material se dilate infinitamente y cuya sección varía entre los 3 mm de la zona más alta y los 6 mm de la más baja y que es precisamente donde se encuentran los canalones longitudinales que recogida de pluviales. Estos canalones se realizaron con piezas de cerámica rectangular en tres tonos de verde y llevan el agua hasta la fachada principal, donde están las únicas bajantes de toda la cubierta, ocultas en uno de los pilares árboles (el más ancho de cada racimo).
Lo interesante de esta opción es que este mismo material servia como adherente de las piezas cerámicas exteriores. Todo este proceso se realizó en dos fases. Primero se colocaba el impermeabilizante en dos capas que incluía en su interior la malla de poliéster y una vez seco, permitía colocar sobre él otra capa más del mismo material Sikabond que aún fresco, servía de agarre de los hexágonos cerámicos. Esto jugó un papel importante en cuanto a la garantía global de la adherencia, la impermeabilización y su funcionamiento en conjunto frente al sol y la lluvia que no se habría conseguido de haber usado distintos proveedores para cada uno de estos elementos (y es una garantía plena durante 15 años). Es un material que se usa para la construcción de barcos y que en éstos cumple a veces también esta función adhesiva del acabado.
Las piezas cerámicas también podían tener problemas de dilatación lo que nos llevó a utilizar un cemento flexible entre las piezas pero con una dimensión mayor cada 5 metros para poder absorber estos movimientos en proporciones más controlables y no se produjesen rupturas en las piezas. Estas piezas hexagonales, de aproximadamente un 1 m2, están formadas por unos 36 pequeños hexágonos cerámicos, y cada uno de estos grandes hexágonos tenía asignado un número que correspondían a un único color. Para facilitar su colocación, preparábamos los palés con todos los colores juntos, de manera que el operario no tenía que bajar a pie de obra a recoger un nuevo color, sino que los tenía todos preparados según las zonas y los números… era como uno de esos dibujos para niños que coloreas según un color asignado…estas piezas se hicieron en un taller de Granollers llamado Cumella que ya había trabajado con nosotros en el parque de Diagonal Mar (en la cerámica que cubre los jarrones volantes). Nos proporcionaron toda su gama de colores (como un juego de pantones para cerámicas) y sobre sus muestras fuimos seleccionando los colores que nos interesaban para formar el pixelado del bodegón frutas y verduras del proyecto. ¡En total fueron 325.000 piezas cerámicas de 67 colores distintos!

Texto basado en una entrevista a Igor Peraza Curiel del estudio EMBT