Gemelos
Sobre las sedes para Les Ballets C. de la B. y LOD, de Jan de Vylder Architecten.
Pasajes Diseño #14, Junio, 2009


Fotografía de Dujardin Filip.

Los que hemos nacido solos siempre hemos sentido una extraña sensación de curiosidad y atracción hacia los gemelos. Algunos tenemos hermanos, y en los mejores casos, tienes esa relación especial con ellos que los hace únicos; es lo que tiene la familia, que no la eliges, y si tienes suerte hasta la disfrutas. Pero los gemelos son algo distinto, algo que va más allá de la mera relación familiar. Comparten lo emocional y lo físico, algo que seguramente es mayor que la suma de las partes. ¿Pero cómo podemos saberlo nosotros, los impares?
Las historias de gemelos que se intercambian como mera travesura, o que se encuentran después de haber sido separados durante años, o sobre aquellos que compiten entre ellos hasta que el más débil supera al más fuerte han sido tema de relatos para el disfrute de especialmente nosotros, los no gemelos. Y, entre estos casos, los más espectaculares son siempre los basados en los monocigóticos, cuyos rasgos físicos idénticos nos hacen sentir, si cabe, aún mas atraídos por ellos.
Las Kio, por ejemplo, se hicieron famosas en los años noventa por su deliberado afán de saludar en Madrid a todos sus habitantes con sus arriesgados movimientos, y haciendo alarde de su similitud se convirtieron en un icono. Aunque desafortunadamente su semejanza, meramente física, las hace depender la una de la otra para subsistir y las transforma en un extraño caso de gemelas siamesas sin ningún rasgo físico visible que las mantenga unidas, casi como unas Petronas pero sin puente. No se sabe muy bien cuándo las Kio perdieron su identidad emocional, si es que alguna vez la tuvieron, pero su imagen unificada ha acabado por convertirse más en una obligación popular que en una opción meditada. O las Torres Gemelas, que se alzaron en Manhattan y desaparecieron a principios del siglo XXI marcando el fin de toda una época, y que gracias a su austeridad y su exquisita presencia permanecieron siempre juntas, pero sin mirarse, en un permanente estado de alerta que hizo de su ocaso un triste espectáculo mediático.

Les Ballets Contemporains de la Belgique es una compañía de danza contemporánea fundada en Gante en los años ochenta por el coreógrafo belga Alain Platel. LOD es una compañía de producción de música para obras de teatro musical, fundada también en Gante en los años ochenta que apoya a compositores residentes a lo largo de su trayectoria profesional. Les Ballets C. de la B. nunca quiso definir su trabajo como danza contemporánea; ha preferido siempre llamarlo teatro del movimiento, por aquello del encasillamiento; sus actuaciones se basan en la improvisación teatral que a veces lleva a la gente a bailar. LOD, sin embargo, optó por el teatro musical basando sus actividades en producciones dramático-musicales de pequeña escala en oposición a la ópera, a la que siempre consideró arcaica y reaccionaria.
LBCB y LOD crecieron juntos. El hecho de ser hermanos les ayudó enormemente en sus primeros años, cuando empezaron a interesarse por la música y el teatro, pero poco a poco, y como casi la gran mayoría de los gemelos, llegó un momento en que necesitaron autoafirmarse, definiendo sus caminos e intentando evitarse el uno al otro.
 

¿Pero qué es lo que hace a LBCB y LOD diferentes de los casos mencionados anteriormente? En primer lugar y aunque parezca obvio, sus nombres no son iguales. Siguen siendo dos cuerpos, dos entes diferenciados y únicos con un pasado común que los mantiene ligados a una ciudad, Gante, y a una cultura, la del teatro, que representa a la ciudad mundialmente. Uno de ellos podría desaparecer y el otro, a pesar del choque cultural que eso supondría, seguiría adelante. Lo emocional cobra aquí un mayor significado. Es como si el que fueran casi idénticos no tuviera la mayor importancia, aunque me temo que la falta de notoriedad sobre sus orígenes comunes es más premeditada de lo que aparenta, posiblemente para evitar las dichosas comparaciones. En la veintena, estos gemelos parecen haber superado ya su crisis de identidad.
En segundo lugar, LBCB y LOD son casi idénticos físicamente, pero no lo parecen. Como están siempre escondiéndose entre otros y nunca permiten que les veas de frente a los dos a la vez, casi nunca podrás darte cuenta de que son gemelos, a no ser que te pares y mires con un poco de atención. Su forma de vestir es idéntica pero con pequeños detalles que los diferencian, y sólo cuando miras primero a uno y después al otro de la misma manera, empiezas a ver algo: el grado de similitud va apareciendo gradualmente hasta que te percatas de que no sólo son gemelos, sino que son gemelos en espejo (!). Mientras uno mira hacia un lado, el otro mira hacia el contrario, como si no quisieran que supieras su pequeño secreto. Sólo con fotografías te reafirmas de tus sospechas.

Cuando visité LBCB y LOD en su nueva ubicación en Gante, sentí la misma envidia que siempre siento cuando me encuentro con dos gemelos. Allí les ves a los dos, cada uno a sus cosas, ensimismados en sus propias vidas, pero al mismo tiempo con esa conexión con el otro que tú no puedes llegar a explicar pero que claramente percibes. Y entonces vuelves como todas esas otras veces a desear tener un hermano gemelo, a tener ese extraordinario vínculo que te permite comunicarte con el Otro incluso estando muy lejos. Y quiero creer también que a ellos, como a nosotros, los que hemos nacido solos, les gusta mirarse (secretamente) en el espejo, y que su gemelo les permite, no sólo una comparación física sino también una mas interna y profunda, que nosotros carecemos y que por lo tanto no comprendemos. Y al marcharme, puedo verlos a lo lejos, a LBCB y LOD mirando cada uno para un lado, casi como si no supieran que el otro está ahí mismo, pero si te fijas un poco más, te das cuenta de cómo se miran por el rabillo del ojo, para mirarse en su Otro-Espejo.