The Space Between Us
IV Concurso Nacional de Jóvenes Arquitectos. Accésit
Madrid
2004

Concepto

¿qué ocurre cuando se juntan dos mundos opuestos? ¿cuándo ponemos en contacto el positivo y el negativo? Al igual que el deseo de unir naturaleza y ciudad, o pasado y futuro, la realidad parece tener la necesidad de unir los contrarios para su perfecto funcionamiento.
Este hecho, existente ya en las escalas más pequeñas de la materia, es el único capaz de poner de manifiesto nuevos espacios “informes”, espacios que no son ni el uno ni el otro: espacios intermedios. Ajenos a lo que ocurre a su alrededor, deben su existencia precisamente a aquello de lo que no están formados.

Paisaje deportivo

La organización global del proyecto parte de la necesidad de construir un paisaje de actividades deportivas en el que los usos cubiertos y descubiertos formen un único organismo que se diferencie exclusivamente por sus condiciones de contorno. De esta manera se disponen las pistas requeridas como dos tiras longitudinales que se deforman a lo largo del solar y que van generando una serie de espacios libres y plazas de acceso entre ellas. Una vez dispuestas, se definen cuales de ellas deben ser cubiertas y cuáles no, atendiendo esta primera cubrición a los requerimientos específicos de cada uso (separación radical seco-húmedo).
Finalmente, las dos piezas resultantes se cubren de nuevo con una piel unitaria con tres grados de respuesta a su entorno:
uno_entender el edificio como una única pieza gracias a su homogeneización cromática y estructural.
dos_hincharse cuando se acerca a la avenida de la ilustración (m-30) y aplastarse cuando mira de cerca a la ciudad.
tres_elevarse y retorcerse como mecanismos de diferenciación de los accesos al complejo.

Estrategias: líneas de acción

uno_ separar usos. Una decisión por requerimiento funcional: no pueden existir cruces entre flujos secos y flujos húmedos. Consecuencia: dos volúmenes separados que comparten los accesos principales. Diferenciación (piel interior) + unificación (piel exterior).
dos_ dispersar lo dinámico. Si los usos deportivos pueden variar, ofrecer al usuario volúmenes capaces de acoger esta variación. M3 en lugar de m2.
tres_ concentrar lo estático. Si los movimientos tienen que expandirse, los servicios y vestuarios se comprimen en los espacios intersticiales. Una piel de programa duro que libera el interior para convertirlo en 100% lúdico-deportivo.
cuatro_ estructura=fachada. La cubierta se dobla y el cerramiento se colocará entre los elementos estructurales. Una fachada variable en función de la luz a cubrir. Opacidad=rigidez.

Espacios intermedios

Los equipamientos deportivos se desarrollan en grandes espacios donde los flujos se desarrollan libremente mientras que los usos más compartimentados se alojan entre el exterior (la ciudad) y el interior. No se trata tanto de generar un proyecto de planta libre sino de estructurar unos espacios que, conectados, tengan la capacidad de tener su propia autonomía.
La diferencia entre fuera y dentro se ha difuminado, generando una piel gruesa que sea capaz de absorber accesos y servicios. Una interfase que regula la adecuada transición entre unos mundos (exterior-interior) y la exclusión de otros (seco-húmedo).

Capas: + definición, + distorsión

Suma y sigue. Si lo que queremos es conseguir una suave continuidad exterior-interior, que el paso de uno a otro estado no se produzca de manera brusca, nada mejor que jugar a la distorsión. La cubierta-fachada-estructura, buscando el desenfoque, se realiza en estructura metálica con paneles de policarbonato y acero lacado (que proporcionan rigidez al conjunto), de manera que al superponer dos pieles alejadas de forma variable entre si, no se pueda entender donde acaba una y empieza la otra. ¿dónde empieza el edificio?
Este espacio intersticial es el que acoge mayor densidad de programa de todo el conjunto: accesos, vestuarios, baños, taquillas... Incluso cultivos automatizados en la cubierta.